Una nueva serie de investigaciones argumenta que los alimentos ultraprocesados, desarrollados con tácticas de la industria tabacalera, están impulsando enfermedades crónicas y deberían enfrentar una regulación similar. - Las empresas tabacaleras aplicaron la ingeniería de sabores adictivos a los alimentos después de adquirir grandes empresas alimentarias en la década de 1980.
- Los estudios vinculan los alimentos ultraprocesados con la obesidad, la diabetes, el deterioro cognitivo y la demencia. - Una encuesta nacional muestra apoyo bipartidista del público para la regulación gubernamental de estos productos.
- Las preocupaciones ambientales incluyen la contaminación plástica de las principales empresas de alimentos y bebidas. Los hallazgos sugieren un punto de inflexión para la acción política, similar a la guerra contra el tabaco.